PLAN DE PROSPERIDAD DE 40 DÍAS
Traducción y adaptación de “El libro de la Abundancia” De John Randoph Price
Principio 10
Mantengo mi Mente y Pensamientos Concentrados por entero en la Divinidad dentro de Mí, como la única Causa de mi Prosperidad Ilimitada. Reconozco la Presencia Divina Interna como la única actividad en Todos mis Asuntos de mi SER, como la Sustancia de todas las cosas visibles e invisibles. Pongo mi Confianza y FE en el Principio de Abundancia Ilimitada está en Acción Dentro de mí Eternamente....
TÉCNICAS DE ABUNDANCIA ~ Mensaje #10
PRINCIPIO DE VIBRACIÓN
(3ra.Parte)
MEJORA LA
ALIMENTACIÓN
Hay alimentos que tienen vibración muy baja, como las carnes. Entre éstas, las
rojas son las peores. El comer carne aumentará la parte primitiva de tu Ser y
estarás más propenso a enojarte con facilidad y a ser más agresivo. La
naturaleza nos enseña que los animales más agresivos son los que comen la carne
de otros animales. Además, poseen un intestino más corto que el humano y pueden
desecharla más rápidamente antes de que se descomponga. Cuando una persona come
carne no siente hambre por bastante tiempo porque el cuerpo está haciendo un
esfuerzo enorme para digerirla. Lo peor es que no se la elimina con rapidez y,
entonces, el cuerpo se llena de toxinas. La carne de cerdo es la que tiene la
vibración más baja; por lo tanto, deberías evitar completamente su ingestión.
Si estás acostumbrado a comer carne, no lo dejes por completo. Es conveniente
que reduzcas su ingestión gradualmente porque de lo contrario podrías producir
un gran desequilibrio en tu cuerpo. Es verdad que hay personas que han comido
carne toda su vida y han sido muy saludables; pero seguramente no han llegado a
desarrollar un gran conocimiento metafísico. Recuerda que tú has comenzado a
transitar un camino diferente, en el cual se requiere que seas muy consciente
de todo lo que haces.
Comemos para tomar energía de los alimentos; por lo tanto, debes concentrarte
en aquellos alimentos que te dan mayor vitalidad. Los vegetales, las frutas y
los granos son muy buenos para el cuerpo porque son de fácil digestión y te
brindan toda la energía que necesitas. Por lo general, todo lo que tiene vida
da más vida; por eso, las ensaladas frescas y las frutas son las mejores.
Si tienes problemas de sobrepeso o, por el contrario, un peso menor al
necesario, debes hacer un esfuerzo para mejorarlo. Consulta con un
nutricionista, cambia tus hábitos alimenticios, ama tu cuerpo. No te sometas a
dietas tortuosas: ése no es el camino ideal. El proceso tiene que ser amable y
gradual porque debe ir acompañado también de un cambio de ideas.
MEJORAR LA POSTURA PERSONAL
Cuando una persona está cansada, los hombros permanecen bajos y la columna se
encorva. Si ésta es tu postura habitual, tu vibración personal será siempre muy
baja.
Tienes que enderezar tu columna, mantener la frente alta, los brazos firmes y
las piernas listas para la acción. De esta manera, la energía vital recorrerá
con facilidad todo tu Ser.
Para eliminar la depresión o cualquier angustia, sólo tienes que dar palmadas
en tu pecho, al estilo Tarzán. Si gritas, mejor aún. Pruébalo ahora mismo y
notará el gran cambio de vibración.
CÓMO ALCANZAR LAS VIBRACIONES MÁS ALTAS
Además de las recomendaciones prácticas que hemos visto para elevar tu energía
personal, existen otras que te ayudarán a conectarte con tu Divinidad; de esta
manera, experimentarás la vibración más alta gracias a la cual se producen los
milagros.
EL SONIDO "OHM"
La repetición de "mantras" o palabras de poder, por lo general de
origen sánscrito, ayudan a cambiar la vibración de cualquier situación.
El mantra más simple y efectivo es el del sonido "Ohm" o sonido del
Universo. Debes respirar hondo y, al exhalar, pronunciar lentamente
"Ohm" haciendo hincapié primero en la vocal y luego en la consonante.
La vibración de este sonido te unifica con el Universo y es muy útil para
disolver cualquier emoción o situación negativa. Debes repetirlo, por lo menos,
durante quince minutos. Recuerda el autor que cuando tuvo su última crisis
emocional entraba en meditación repitiendo este mantra y así logró disolver las
emociones negativas, miedos y angustias. En ese momento lo hacía tres o cuatro
veces por día. El sonido "Ohm" le ayudó a recobrar su eje y a elevar
su energía personal a un nivel muy alto.
Cuando uno comienza a repetir "Ohm", lo primero que viene a la mente
son todos los problemas y pensamientos que se quieren evitar. Lejos de alcanzar
más paz, uno se siente abrumado. Pero, al continuar repitiéndolo, dichos
pensamientos comienzan a diluirse poco a poco. La sensación de paz y bienestar
se hace inevitable después de unos minutos de práctica.
LA INVOCACIÓN DE LOS ÁNGELES
Entre Dios y nosotros se encuentran los Ángeles. Ellos son Seres de Luz y Amor
que tienen la función de ayudarnos en nuestra evolución.
Estas presencias divinas están dispuestas a colaborar y resolver cualquier tipo
de cuestión que nos aflija. La solución que ellos manifestarán será siempre una
forma de paz y armonía para todos. Si te encuentras envuelto en un problema de
pareja, si no te sientes feliz en tu trabajo, si tienes alguna dolencia física
o cualquier otro tipo de problemas, pide ayuda a los Ángeles. Ellos están
listos para entrar en acción y manifestar lo mejor para ti.
Ninguna entidad espiritual puede intervenir en nuestra vida sin antes habérsele
concedido el permiso para hacerlo. Esto es debido a que tenemos libre albedrío;
es decir, que podemos elegir resolver todos los problemas por cuenta propia o
bien pedir ayuda al cielo.
Para invocar la ayuda de los Ángeles, hay que hablar desde el Corazón, con
profundo sentimiento y honestidad. No es conveniente pedir una solución
determinada porque quizás ésta no sea la más feliz; sólo debe ponerse el
problema en sus manos y confiar en que la solución que se manifestará será la más
conveniente para todos. La energía de los Ángeles es muy elevada y cuando uno
entra en contacto con ellos, se siente una profunda paz y alegría, y se hace
inevitable sonreír.
Cuando tengo que ir a algún lugar a negociar o pedir algo, les pido que vayan
delante de mí y que realicen la operación por mí. Así, el tema ya estará
resuelto cuando yo llegue.
Cuando estoy en conflicto con alguna persona en particular, le pido a mi Ángel
Guardián que hable con el Ángel Guardián de esa persona, a fin de que juntos
manifiesten lo mejor para ambos.
Todo lo que hay que hacer para obtener su ayuda es pedir. El acto de pedir nos
lleva a ser humildes y a reconocer que solos no podemos resolverlo todo. Cuanto
más dominada esté la persona por su ego, menor será su disposición a pedir ayuda.
Aquellas personas que no saben pedir ayuda, tarde o temprano comienzan a tener
problemas en sus rodillas porque éstas representan nuestra humildad y nuestra
capacidad para arrodillarnos frente a otros. Cuando uno se ha vuelto rígido a
causa de su orgullo, el cuerpo comienza a sufrir.
Invoca la ayuda de los Ángeles al comenzar el día y pídeles que manejen tu
agenda y tus actividades para hacer que tu día sea feliz y productivo.
LA PRÁCTICA DEL SILENCIO
La práctica del silencio es muy poderosa y, a la vez, difícil de realizar en
estos días. Consiste en permanecer el mayor tiempo posible en total silencio;
es decir, sin hablar, sin contestar el teléfono, sin mirar televisión, sin leer
ningún libro, sin escuchar música. De esta manera, se logra el estado de
contemplación que eleva la energía a un nivel muy alto.
En nuestra cultura, está muy arraigado el concepto de que siempre deberíamos
estar haciendo algo, aprovechando nuestro tiempo valioso. La idea de
"hacer" es muy valorada y se reciben recompensas por eso. Sin
embargo, es mucha más valiosa la idea de "Ser" y ésta es la clave de
este ejercicio. Nuestro verdadero valor radica en que somos "seres
humanos" y no "hacedores humanos". No hay nada de malo que
desarrolles ciertas tareas y seas una persona productiva, pero tienes que
aprender a encontrar el verdadero valor de tu ser, aún cuando no hagas nada que
la sociedad considere valioso.
Puedes comenzar a practicar el "silencio" durante tres o cuatro
horas. Asegúrate que nadie te interrumpa ni te moleste. Puedes hacerlo en tu
casa o en un parque. Los espacios de la naturaleza son los más poderosos.
Simplemente contempla todo lo que sucede por dentro y por fuera de ti. No es
necesario que juzgues ni que llegues a ninguna conclusión. Este no es un
ejercicio intelectual. Al principio, tu ego te recordará tu drama personal e
intentará hacer mucho "ruido" para restarte paz. Sin embargo, si
dejas pasar los pensamientos con libertad, ese drama desaparecerá como disolviéndose
en el aire.
Si tienes la costumbre de rezar, agrégales a tus momentos de oración unos
minutos de silencio al final. Cuando estás rezando, le estás
"hablando" a Dios. Cuando permaneces en silencio, estarás
"escuchando" su Respuesta. Si sólo rezas y luego te vas, lo único que
habrás hecho es un perfecto monólogo. De nada sirve que reces con todo tu
fervor pidiendo la solución a un problema si no escuchas Su Respuesta. En el
Universo todo es perfecto y necesario. Todo lo que te sucede tiene un sentido y
guarda una lección para ti. Hasta que no la aprendas, continuarás lidiando con
lo mismo; por eso, el silencio es importante. Cuando permaneces en silencio, la
Voz de Dios te habla con claridad y te explica ¿por qué te sucede todo lo que
te sucede?
LA VIBRACIÓN DEL AMOR
El Amor es la única fuerza del Universo y es el nivel vibratorio más alto que
podemos alcanzar. Gracias al amor nos movemos, nos relacionamos, nos sanamos y
nos expandimos.
Nosotros creemos que existen diferentes clases de amor; por ejemplo: el amor
que una madre siente por sus hijos, el amor entre amantes, el amor de amigos.
Sin embargo, debes saber que existe una sola clase de amor: el de Dios. El Amor
de Dios es incondicional, sin divisiones, ni clasificaciones; es permanente y
estable.
Creemos que amamos a alguien porque nos brindamos a esa persona pero, a la vez,
le exigimos que haga lo mismo hacia nosotros. El Verdadero Amor es
incondicional. Al Verdadero Amor sólo le interesa darse y expandirse; no
necesita nada a cambio.
Nosotros al no estar en un nivel de perfección, nuestro ego entabla una
"negociación" con nuestra pareja para encontrar la supuesta
felicidad. En la mayoría de las relaciones amorosas encontramos un perfecto
drama, lleno de juegos, acusaciones e intrigas. Cada vez que estés hablando de
condiciones, obligaciones, estructuras y culpas, estás lejos de vibrar con la
energía del Verdadero Amor. Si para sentirte amado exiges a tu pareja que te
llame tantas veces al día, que te diga ciertas palabras, que cumpla ciertos
horarios o formalidades, entonces estarás preparando el camino directo a tu
infelicidad. Tarde o temprano, la persona no podrá cumplir con tus exigencias o
expectativas y la desilusión será inevitable. El drama, la culpa y la
manipulación hacen que la vibración personal llegue a niveles muy bajo y lo único
que puede esperarse de ello es que se presenten más problemas, dolor o
desencantos.
¿Cuál es la solución para ellos? Muy simple: pedir ayuda al Universo. Cuando
sientas angustia, miedo, soledad o la tendencia de culpar a otra persona por tu
infelicidad, deberá recordar que "Todo lo que ocurre por fuera es el
reflejo de lo que pasa por dentro; por lo tanto, lo de afuera sólo te recuerda
que tienes algo que sanar por dentro". En ese momento sólo basta con que
abras tus manos, con las palmas hacia arriba, y des permiso a Dios para
producir la curación dentro de ti.
Puedes decir lo siguiente: "Dios mío, me encuentro sintiendo esta angustia
(o miedo, enojo, dolor...); ahora renuncio a tener y aceptar esta energía
imperfecta en mi Ser. Necesito que cures la parte de mi Ser que sufre. Necesito
que sanes la parte de mí que genera esta situación. Necesito sentir tu Amor
Divino ahora mismo".
Luego permanece unos cinco o diez minutos con las manos apoyadas sobre tus
piernas. Sentirás que las palmas se calientan enormemente y una gran paz
interior viene a ti. Terminas agradeciendo por todo lo que has recibido y continúas
tus actividades normalmente.
Yo hago este ejercicio cada vez que mi humor cambia y me siento mal. A veces
pido que se me revele y se me indique ¿por qué estoy sintiendo de esa manera?;
otras veces, sólo dejo que se realice el proceso sin buscarle una explicación
intelectual. Es importante que sepas que sólo, por tu cuenta, no puedes
sanarte; necesitas ayuda. Y si pides ayuda a Dios, ésta es totalmente
incondicional, rápida y efectiva.
EJERCICIO: "EL AMOR ES TODO LO QUE EXISTE"
Este ejercicio se hace entre dos personas. La persona #1, con sus ojos
cerrados, se concentrará durante dos o tres minutos en todos sus peores
pensamientos (miedos, preocupaciones, rencores, y demás). Por otra parte, la
persona # 2, también con sus ojos cerrados, le enviará en forma mental y
constante el siguiente pensamiento: "El Amor es todo lo que existe".
Al final del ejercicio, se cambian las posiciones y se repite el procedimiento.
Cada uno experimentará la desaparición de sus peores pensamientos frente al
mensaje de que "el Amor es lo único que existe"; solamente el amor es
real y su vibración es la más alta del Universo. Nada es más fuerte que el
Amor.
Cuando estés con alguien que te cuente sus problemas y lo veas muy afligido,
mientras escuchas, repite mentalmente: "El Amor es todo lo que
existe". La persona perderá interés en su propio drama y hasta quizá diga:
"¿Qué estaba diciendo?"
Frente a cualquier situación que te... asuste, cualquier problema sin resolver,
incluyendo los problemas económicos, familiares o de salud, repite muchas veces
"El Amor es todo lo que existe", hasta que sientas que tu vibración
cambia.
EJERCICIO: EL COLOR NECESARIO
Una manera muy eficaz de balancear nuestra Aura es a través de la visualización
de colores. Cada color tiene una vibración determinada y eso nos ayuda a
restaurar la energía que está ausente en nuestro Ser.
Puedes realizar este ejercicio tanto sentado como acostado, en la posición que
te resulte más cómoda para tu cuerpo. Esto sólo te requerirá cuatro o cinco
minutos.
Comenzarás respirando profundamente tres o cuatro veces y luego pedirás a tu Yo
Superior (O Espíritu Santo) que te indique ¿cuál es el el color o los colores
que le hacen falta a tu Aura para encontrar el balance perfecto?. Con el primer
color que venga a tu mente, vas a proceder a "bañarte" y cubrir todo
tu cuerpo físico, como si lo tiñeras con este tono. Si tu mente te informa de
algún otro color, entonces repites la operación. Permaneces unos minutos
visualizando este baño de colores y, finalmente, respirando profundo, llevas
esta vibración a cada una de tus células y puedes volver a abrir los ojos.
La emoción o el pensamiento negativo desaparecen instantáneamente con la
visualización de los colores. Este ejercicio es muy efectivo para todos porque
prácticamente no existe ninguna persona que no pueda visualizar una imagen
determinada, pero nunca te será difícil ver los colores del arco iris.
Este ejercicio también es muy útil para ayudar a otros. Cuando entre en
contacto personal o telefónico con alguna persona que esté afligida por algún
problema, puedes concentrarte unos instantes, preguntando a tu Yo Superior, ¿qué
color necesita esa persona para equilibrar su Aura?. Recibes el primer color
que venga a tu mente, te cubres con él y luego se lo envías a la persona a través
de tu plexo solar. Imagínate que un haz de luz de color sale de tu estómago y
cubre al otro con ese color. Es probable que la persona necesite más de un
color; tu propia Conciencia te lo revelará.
Este ejercicio me ha resultado muy eficaz para ayudar a aquellas personas que
me cuentan sus problemas por teléfono. Mientras escucho, una parte mía envía
Luz y Amor al otro. Al final de la conversación, la persona se siente aliviada
y yo no siento que nadie me haya quitado mi energía.
Muchos alumnos me cuentan que hay personas que parecen drenarles toda su
energía cuando hablan por teléfono. Esta es una manera de revertir el proceso y
encontrar una solución feliz para todos.
También se puede ayudar a personas enfermas, o a nosotros mismos si estamos
sufriendo alguna dolencia. En este caso, se le pregunta al Yo Superior ¿qué
color necesita el órgano o la parte del cuerpo afectados? Repetimos el proceso
ya conocido enviando toda la luz de color directamente a esa parte del cuerpo.
Además, puedes preguntar ¿en qué lugar de tu cuerpo está acumulado el
resentimiento, el dolor o alguna culpa del pasado?. Luego envías a esa parte el
color que necesita para sanarse.
Los colores que vienen a tu mente tienen un significado. El color violeta
significa sanación, especialmente del cuerpo físico. El azul se refiere al
mejoramiento de las relaciones entre personas, al igual que el celeste. El
verde restaura la alegría, la esperanza y el optimismo. El amarillo activa y
mejora el funcionamiento mental. El anaranjado es el color de la sabiduría y
aporta más conocimiento. El rojo eleva las energías físicas y aumenta el
coraje. El rosado aumenta el placer y resuelve problemas amorosos. El marrón
ayuda a alivia la preocupación por problemas materiales. El blanco es la suma
de todos los colores; cuando percibimos el color blanco, es porque nos hace
falta de todo un poco.
Los colores más sublimes son el dorado y el plateado: ellos indican la apertura
a niveles mayores de Conciencia, sentimientos más sublimes, puros; son colores
de santidad.
Existe un Principio en el Universo por el cual "Todo lo que odiamos, nos
molesta o rechazamos, se nos pega". Esto es debido a que venimos al
planeta Tierra con la única función de aprender a Amar. Por eso la vida nos
pone frente a situaciones y personas difíciles que nos dan la oportunidad de
mostrar lo mejor de nosotros mismos. Hasta que no aprendamos a amar... la
situación o la persona no desaparecen de nuestras vidas. A veces este proceso
toma varias vidas. Por lo tanto, maldecir, quejarse, protestar o criticar no
hace sino aumentar el lazo que nos une a aquello que rechazamos. Sólo el amor
sana, disuelve y restaura.
Ya sabes que las energías iguales se atraen. Pregunta a tu Yo Superior ¿qué
color necesitas para vibrar en la frecuencia del Amor? Báñate en ese color por
varios minutos y prepárate para vivir momentos de felicidad junto a personas
que te brindarán su amor más puro y sublime.
Los Siete Principios de
la Felicidad
Horacio M. Valsecia.